Hoy en la clase de Gramática Pedagógica, Sergio Torner ha hecho referencia a la obra del lingüista George Lakoff, sugerentemente titulada Women, Fire and Dangerous Things (1987). Hacía pocos días, en el libro de Enrique Bernárdez, El lenguaje como cultura, había leído una referencia al mismo título, cuando Bernárdez analiza el término de “lengua materna” y sus implicaciones metafóricas. Trayendo a colación la obra de Lakoff, pues en ella se estudiaba en detalle el concepto de “madre” y su complejidad metáforica y semántica, Bernárdez añade  en una nota a pie de página, la explicación de ese curioso título:

(…) se refiere a la lengua dyirbal, de Australia, en la que hay tres “géneros” [como nuestro masculino y femenino] en los que se encajan las palabras de una manera muy marcada culturalmente. Ven el sol como femenino, pues lo es la divinidad correspondiente; el sol está obviamente relacionado con el fuego, de ahí que las palabras relativas a este formen parte del mismo género; y el fuego es peligroso, lo que arrastra consigo a esta categoría a los objetos y seres que entrañan peligro.

Después de estas primeras semanas de máster, no parece muy lógico embarcarse ahora con la lectura de la obra de Lakoff, por lo que he optado por rebuscar un poco por internet, en busca de algo de información extra.

Elisa Martínez, de la UCM, por ejemplo, explora el sustrato misógino de las realidades lingüísticas, apoyándose en la obra de Lakoff, en su artículo “Palos, animales y mujeres. Expresiones misóginas, paremias y textos persuasivos”, donde amplia algo más la información aportada por Bernárdez:

En el libro del 87, Lakoff se refiere a la categorización semántica de las distintas entidades del mundo llevada a cabo por la lengua dyrbal, una lengua indígena australiana. En dyrbal, los sustantivos van precedidos de una de las siguientes palabras: bayi, balan, balamy bala, según la configuración taxonómica de las distintas entidades léxicas (Lakoff, 187: 94). De manera que bayi, a modo de unidad prefijal, acompaña a los sustantivos que pertenecen al área léxica de los humanos y a la mayor parte de los animales. A su vez balan clasifica a las mujeres, al fuego, al agua y a los animales y objetos peligrosos. Balam hace referencia a las plantas y a las frutas comestibles y bala indica que el sustantivo no pertenece a ninguna de las taxonomias precedentes. Aparece, por ejemplo, ante nombres que indican las distintas partes del cuerpo, árboles, piedras, lenguaje, ruidos, etc.

La deriva investigadora de Lakoff, iniciada con el libro Metaphors We Live By (de 1980, en colaboración con el filósofo Mark Johnson) y Women, Fire and Dangerous Things, consideradas las obras fundacionales de la semántica cognitiva, ha llevado al lingüista estadounidense a profundizar en la exploración de las dimensiones políticas del lenguaje y de la lingüística. La visión política de Lakoff, tal y como se desprende de la reseña de Javier Valenzuela a su última obra, Puntos de reflexión, viene a enmarcarse en el progresismo mainstream del actual gobierno estadounidense.


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