Es curioso que mientras se nos habla de los blogs como “un nuevo cibergénero” (en el ppt. del último día de clase), hoy leyendo el capítulo cuarto de Geekonomía, me encuentre con el epígrafe La crisis del formato blog. La dispersión de la atención de los usuarios, en el que se habla abiertamente del “fin de los blogs”.

En primer lugar, con la lectura del epígrafe he constatado algo que ya sabía: “los blogs no son un género, sino un medio, y es el propio medio el que define el lenguaje y el formato”, de ahí que podamos poner en entredicho las características de las entradas de los blogs como géneros textuales.

Pero podemos extraer otras reflexiones del libro de Hugo Pardo, especialmente relevantes respecto a la función de la hipertextualidad y a la interacción a través de los comentarios de las entradas: “las referencias cruzadas hipertextuales constituyen uno de los ejes articuladores de la conversación en la blogosfera y de la cultura de los blogs. O sea, que no se puede medir la participación en la blogosfera en función de los comentarios de un blog, sino que la interrelación es más compleja”. A este nivel conversacional, es obvio que los blogs están perdiendo terreno frente a las redes sociales; han entrado en una etapa de “obsolescencia planificada”. La escritura colectiva está condicionada por factores como la evolución y el desarrollo constante de nuevos medios, la tendencia al diseño de formatos multimedia en detrimiento de los escritos, posibilitada por el incremento de la velocidad de transmisión de Internet, y lo que Hugo Pardo llama “el efecto de la Red”, hacen que las redes sociales y los sitios de microblogging, den mayores facilidades “para la construcción de una intelegencia colectiva en tiempo real”.

Cambiemos “inteligencia colectiva” por “aprendizaje de lenguas” y observemos las formas que están tomando las plataformas de aprendizaje de lenguas como Babbel o Palabea. Quizá podamos sacar algunas ideas para implementar nuestras propuestas didácticas y eclécticas.


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