«Entornos de aprendizaje y didáctica de lenguas extranjeras»

Tags: Personal learning environments, PLE, e-learning, comunicación, enseñanza de lenguas extranjeras, calidad educativa.

La ya algo lejana revolución postestructuralista, aportó más atención a las nociones de contexto y variabilidad en la adquisición y el uso de la lengua. La investigación en lenguas extranjeras, se hizo eco de esta tendencia general en la pedagogía europea y americana. La atención pasó entonces de la estructura del lenguaje y las formas de la lengua, a su uso, a sus procesos de aprendizaje y a la persona que aprende en su interacción con el entorno.

Kramsch explica la noción de entorno (environment) como “a term that originated in ecology and has now returned to education after a loop via the computer sciences, is broader than that of context or situation. (…) It evokes global worlds of interconnected networks” (Kramsch, 1991)

La disciplina científica de la ecología, ha aportado más que esta noción a la didáctica de lenguas. Van Lier, en The Ecology and Semiotics of Language Learning, nos describe las dimensiones de la aplicación de un enfoque ecológico al aprendizaje de lenguas, en lo que llama ecological linguistics, uno de cuyos constructos centrales es la noción de calidad dentro de la experiencia educativa, que viene a oponerse o relacionarse con los educational standards, que no siempre promueven la calidad educativa.

Los entornos de aprendizaje (learning environments) son por definición, según la formulación de Kramsch, contextos susceptibles de cambiar a través de su interacción con el aprendiente. Se trata de un concepto variable y flexible, en el que el aprendiente y las condiciones de su aprendizaje se definen uno a otro mutuamente, en un sentido cibernético (Kramsch, 1991).

La revolución tecnológica iniciada a partir de la segunda mitad del siglo pasado, permitió el desarrollo de las tecnologías informáticas en combinación con la investigación sobre los procesos cognitivos y metacognitivos, que dentro del ámbito educativo, repercutió en el desarrollo de la CAI (Computer Aided Instruction), o específicamente para la didáctica de lenguas, el CALL (Computer-assisted language learning), entre muchas otras iniciativas, que hoy conocemos genéricamente como e-learning definido sintéticamente por M. Nichols, como “pedagogy empowered by digital technology” (Nichols, 2008).

No podemos extendernos aquí a este respecto, aunque sí podemos considerar la inestabilidad terminológica que rodea el concepto de e-learning englobado en las que se han venido denominando Tecnologías Educativas, y que se encuentran actualmente en plena efervescencia. Nos centraremos en los que hoy representan la piedra angular de todo este desarrollo, y que retoman la noción de entornos de aprendizajes”, los PLE o Personal Learning Environments.

El concepto de PLE se encuentra hoy en plena discusión. Muestras de ello son por un lado, la reciente creación de publicaciones específicas como Journal of Virtual Personal Learning Environments o el Internation Journal of Emerging Technologies in Learning, y por otro, los encuentros internacionales que vienen llevándose a cabo, entre los que podríamos destacar la anunciada “PLE Conference” que tendrá lugar este verano de 2010 en Barcelona.

Por otra parte, la Web 2.0 según el término acuñado por Tim O’Reilly, está cambiando nuestra forma de interactuar y de tratar la WorldWideWeb, especialmente en relación al social networking software. Estos cambios han influenciado enormemente los comportamientos en el aprendizaje y la enseñanza, de forma especialmente significativa para la didáctica de la lengua: “Bearing in mind that learning proceeds through communication, Web 2.0 technologies offer much more possiblities for interaction, collaboration and conversation” (Taraghi, et. al., 2010).

Es en ese contexto en el que se integran los PLEs, que Stephen Downes describe como “future learning environment which becomes not an institutional or corporate application, but also a learning center, where content is reused and remixed according to the student’s own needs and interests. It becomes, indeed, no a single application, but a collection of interoperating applications- an environment rather than a system” (Downes, 19 de Junio 2009)

Downes hace referencia en su último apunte, a la consideración de los PLE como una reacción a los tradicionales LMS (Learning Management Systems), de los que Moodle representa la aplicación más visible y conocida, ámpliamente usados por las universidades, pero que adolecen de una estructura cerrada y poco flexible, que reduce la autonomía del aprendiente. El valor de los PLEs, en cambio, radica en la actitud y los valores que defiende: el longlife learning y la autonomía del individuo en la organización de su propio aprendizaje. (Torres, 23 de Abril de 2008)

La consideración de estos aspectos, plantea un reto a los modelos educativos actuales. Podemos destacar al menos dos dimensiones de la didáctica de lenguas extranjeras que se ven afectadas por estos cambios. Por un lado, desde los enfoques comunicativos que dominan hoy el panorama de la enseñanza de lenguas extranjeras, los nuevos paradigmas comunicativos abiertos por la Web 2.0, se plantean como espacios explorables que no pueden ser obviados, ya que constituyen una multiplicidad de contextos reales de comunicación (tanto discursivos como socioculturales) con distintos grados de especificidad, en los que los usuarios de lenguas se encuentran ya participando en mayor o menor grado.

Por otra parte, el concepto de PLE implica una reconsideración del papel de la enseñanza formal en su necesaria aproximación hacia los contextos de aprendizaje informal, la mayor autonomía de los aprendientes y el aprendizaje para toda la vida (longlife learning), aspectos que en el ámbito de las lenguas extranjeras adquieren una relevancia central.

Hoy hablamos de “realidad aumentada” o “expandida” para superar la falsa oposición que establece la dicotomía real/virtual, en el mismo sentido en el que hablamos de “educación expandida” para integrar coherentemente conceptualizaciones como la del e-learning o del blended learning. Si Hymes en su momento, empezó a hablar de competencia comunicativa para integrar la competencia lingüística chomskyana en la realidad o materialidad del acto comunicativo, hoy no podemos obviar la expansión comunicativa y educativa abierta por la web 2.0. y sus implicaciones para el campo de las lenguas extranjeras. Sin embargo, no podemos plantear esta expansión como una cuestión tecnológica (de hardware) tal y como parece mostrar el camino emprendido por las instituciones educativas, también en el campo del Español como Lengua Extranjera, centrado en las infrastructuras y desatendiendo el nivel de las “competencias digitales”1 provocando un vacío digital en materia de habilidades (Ismael Peña-López, 2010). El cambio educativo, debe plantearse en primer lugar como un cambio de mindware (mental), en el que los PLEs pueden desarrollar un papel importante. Desde la didáctica de lenguas extranjeras, se hace necesaria por lo tanto, una atención cercana a todo esta dimensión y desarrollo educativo, quizá empezando a comprender los entornos de aprendizaje integrados en un continuum que abarque desde la clase a la Web, desde una perspectiva micro a una macro, y que sea capaz de repercutir efectivamente y finalmente en una mayor calidad educativa.

1El concepto de “competencia digital”, ha venido sustituyéndose los últimos meses por el más adecuado “digital literacy”. Una síntesis sobre este tema puede encontrarse en Peña-López (2009) “Towards a comprehensive definition of digital skills” In ICTlogy, #66, March 2009. Barcelona: ICTlogy.
Consultado el 19 Enero, 2010 de http://ictlogy.net/review/?p=1771